Más participación de mujeres haría crecer la industria un 8%

18/01/12 - Colombia 

 

Ana Revenga / Directora del Grupo de Reducción de Pobreza y Equidad en el Banco Mundial 
Foto: Archivo Portafolio.co


El Banco Mundial, dentro de su programación de temas de impacto económico, acaba de presentar en Colombia el ‘Informe sobre el desarrollo mundial: igualdad de género y desarrollo 2012’. 

Este fue un trabajo que tomó un año y que originó dos informes, uno a nivel global y otro latinoamericano, en el que se evidencia la situación actual de las niñas y mujeres desde diferentes tópicos de raza, nivel cultural y posición social. 
Al respecto, Ana Revenga, la directora del Grupo de reducción de pobreza y Equidad, y quien coordinó el estudio, habló con Portafolio de cifras como que cada año, en países pobres del mundo, mueren 4 millones de ellas que no morirían en naciones desarrolladas. 

¿Qué papel juega la mujer en el progreso? 

Debemos decir que la mujer siempre ha sido importante para el desarrollo de los pueblos, pero ese reconocimiento de su papel en la sociedad o la economía se ha acelerado en los últimos 30 a 20 años, suscitando cambios más rápidos en los países en vía de desarrollo, que lo que históricamente se ha visto es países desarrollados, donde esos cambios han tomado mucho más tiempo. 

¿En qué aspectos se ha visto un progreso notorio en materia de igualdad de género? 

El informe aborda especialmente el tema de la educación, en el que se nota una gran inversión e interés de los gobiernos por avanzar en ello cerrando la brecha de una manera realmente dramática. 
Por ejemplo, en un país como Marruecos, que es musulmán, en el que uno no necesariamente se espera que haya un avance enorme, en poco menos de 10 años se han acortado las diferencias al conseguir la educación básica universal para las niñas, algo que en Estados Unidos duró 40 años. 

¿Qué ha permitido que esas brechas se cierren? 

Yo creo que la globalización ayuda porque ha creado opciones de empleo y oportunidades económicas dónde muchas de ellas han sido para mujeres. La tecnología ha cambiado la relación entre hombres y mujeres. 
Así como la importancia de la fuerza física y yo creo también que el flujo de información ayuda a que las normas culturales y sociales sean más permeables, siendo ese conjunto de factores es el que hace que se hayan acelerado los cambios. 

Entonces, ¿qué aspectos marcan hoy las diferencias de género? 

Hablamos de esa aceleración de los cambios positivos, pero al mismo tiempo, y el informe lo deja claro, existen brechas de género que persisten. 
En primer lugar, las brechas básicas en educación y acceso a servicios de salud. 
Por ejemplo, en algunos países estas diferencias entre hombres y mujeres se han acortado, pero no para todos los grupos de mujeres. 
Hay poblaciones discriminadas en las que, además, se poseen problemáticas como la pobreza, pertenecer a una minoría étnica o vivir en una región remota que acentúa esas diferencias. 
Ahora, a niveles menos básicos, la brecha se da en el acceso a oportunidades económicas. 
La mujer asalariada no suele estar en los mismos cargos que el hombre y su remuneración cuando ocupa el mismo puesto y con las mismas capacidades es más baja. 
En ello podemos decir que en Colombia esto se evidencia en un 20 por ciento menos, pero es mayor en muchos países. 
Otra brecha está en el acceso a los insumos productivos o al crédito, que es menor para la mujer. Igualmente, ellas suelen gestionar empresas más pequeñas, en sectores menos relevantes y menos productivos. 

¿Cómo ayuda en las políticas de gobierno el estudio? 

Con el informe estamos intentando mostrar una realidad empírica rigurosa y mover un diálogo sobre una plataforma que no sea sólo de derechos, sino también económica. 
Los gobiernos deben evaluar los talentos, las habilidades de las mujeres y analizar el costo económico que esto tiene, que cada vez será mayor en un mundo globalizado. 
Entonces, el mensaje es que invertir en igualdad de género es una buena política económica que aporta al crecimiento, por lo que debe ser un tema prioritario de las administraciones. 

UN PAPEL DECISORIO DE LA MUJER APORTA A LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD

Según el estudio, se comprueba que si la mujer pudiera participar más en la tenencia de tierra, la productividad aumentaría entre un 11 y un 20 por ciento, en países como África. 
En lo que respecta a la producción agrícola mundial, esta ascendería entre el 4 y 4,5 por ciento y esto en un contexto donde hay mucha presión sobre los precios y la balanza comercial. Ahora, en el sector empresarial, las ganancias crecerían, en un país como Colombia, de un 8 a un 10 por ciento. 
Otro canal que se beneficia con la capacidad decisoria de la mujer es el desarrollo de las nuevas generaciones, ya que cuando intervienen en la economía del hogar, se gasta de forma que se beneficia más los hijos, en temas de educación, nutrición y salud. 
Así mismo, cuando la mujer ejerce en los gobiernos locales y centrales se destina mayor inversión a políticas que beneficien a las comunidades, la infraestructura y la sociedad. 

Astrid López Arias
Economía y Negocios 

Fuente: Portafolio
Para mayor información: http://www.portafolio.co/internacional/igualdad-genero-america-latina 


 

Equidad de género debe ser política pública

25/02/2013 - Colombia

 

Lideresas del departamento participaron del encuentro en el que se reflexionó acerca de temas como equidad de género, formalización del empleo e igualdad de derechos.

Posiciones críticas frente a lo que es la actualidad del país en materia de equidad género, formalización del empleo e igualad de derechos, fueron socializadas en un encuentro de mujeres organizado por la Adih y que contó con la participación de directivas de la CUT.

Igualdad de derechos y equidad de género fueron algunos de los temas abordados por Ligia Alzate, directora del Departamento de la Mujer de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en su visita a Neiva. Alzate reflexionó sobre estos y otros temas con un grupo de lideresas en un encuentro organizado por la Adih, de cara al 8 de marzo, fecha en que se celebrará el Día Internacional de la Mujer.

De esta manera, Ligia Alzate hizo una contextualización de lo que representa la equidad de género en un país como Colombia.

“Es un tema de consenso para una política de Estado, porque los objetivos del milenio obligaron a todos los estados del mundo a erradicar la pobreza y las inequidades en cada país y en Colombia este tema cobra importancia, pues la población más pobre está en el sector de las mujeres”.

“La pobreza en el país en ese sector es del 59,7 por ciento y en ese sentido es el primer desequilibrio que tenemos, eso porque en las políticas del Estado hay incluso algunas de opresión hacia las mujeres. Lo que son los Bonos en Acción y Familias en Acción, son políticas de dependencia, que generan una cultura de pobreza como la que hoy tenemos. Muchas mujeres no acceden al empleo porque pierden el bono, eso es generador de pobreza. Lo que más genera riqueza y autonomía en la población es el trabajo y hoy las mujeres poco acceso tienen al mismo, especialmente al trabajo formal”, comentó Álzate.

En cuanto a la inclusión de las mujeres en los escenarios laborales, la conferencista se expresó acerca de los espacios ocupados en la informalidad.

“Tenemos muchas mujeres trabajando pero en la informalidad, es uno de los temas al que debe ponérsele mucha atención, porque la informalidad en el país aparte de estar en el sector de las mujeres, crece también en las y los jóvenes. Es muy triste que un país que tenga esas metas para erradicar, crezca al contrario en trabajos de no contratación definitiva o de no contratación formal sin toda la articulación de derechos que tiene cualquier ciudadano”.

“Al contrario crece el trabajo informal, el trabajo puerta a puerta y el teletrabajo o el trabajo a destajo, sin que le tengan que pagar salud y seguridad social, y las poblaciones más elegidas para eso son mujeres, jóvenes hombres y mujeres”, enfatizó Ligia Alzate.

Desigualdad

En el tema de empleo, Alzate también hizo mención a la brecha generada entre las plazas para mujeres y las asignadas para hombres.

“Creo que la anterior es la primer práctica que hay que revisar con certeza en este país, de cómo hacemos con el tema de la igualdad; mientras hablamos de ella, hay prácticas que no la permiten porque entonces eso es lo que ha generado brechas de empleo. Esa brecha de empleo para las mujeres es del 19 por ciento, mientras que para los hombres es del 12 por ciento, muy grande”.

“Si es de salario, la brecha salarial está en el 28 por ciento en el país, es decir, continúa a pesar de que se aprobó la Ley de Equidad Salarial, continúa la brecha salarial de hombres y mujeres en el mismo cargo, pero donde los hombres ganan más y las mujeres ganan menos. Eso genera una cultura de la desigualdad y especialmente asignada a las mujeres, hay una convicción de que las mujeres pueden trabajar por menos plata”, agregó.

Neiva y Huila

En el caso particular de Neiva, la conferencista calificó de superior las proporciones en que se presenta la informalidad y la presencia mayor allí del género femenino.

“En Neiva y el Huila es una región también donde la informalidad ha crecido a proporciones altísimas. En las últimas estadísticas que tuvimos por regiones, conjuntamente con Pasto, Neiva y Norte de Santander, estos ocupan los cargos más altos en informalidad y allí hay una presencia mayoritaria de mujeres laborando”.

“Del nueve por ciento han pasado al 11 por ciento de informalidad, eso es muy alto en ciudades como estas. En ese sentido, los temas de igualad y equidad tienen que ser hacia esa parte fundamental que es el trabajo y donde todos tengan los mismos derechos y estén en la misma condición”, expresó Alzate.

Lo cultural

Asimismo, Alzate se refirió a los aspectos culturales que potencian la proliferación de dependencia y maltrato hacia las mujeres actualmente, lo que también desemboca en inequidad y desigualdad.

“La otra parte la constituye lo cultural, es decir, en este país las mujeres son violentadas, maltratadas: uno, por el sólo hecho de ser mujer; dos, porque si hay mujeres que no tienen su sustento económico y son dependientes del marido, este tiene derecho a esclavizarla y someterla más, porque pone la plata y pone las condiciones y eso es una faceta de no desarrollo igual entre seres humanos”.

“Por qué, porque el trabajo que hace la mujer en la casa es trabajo y vale. Hoy la Ley de Economía del Cuidado hace un censo en cada hogar de cómo, cuánto tiempo invierte una mujer en todo el trabajo del hogar, entonces tiene que haber igualdad en una casa, al contrario, el esposo en vez de pegarle y maltratarla, debe velar que en las convenciones colectivas de su empresa se ponga un tope de cuánto se va a invertir por parte de esa empresa en el trabajo del hogar”, comentó.

Igualdad en las cargas

En ese sentido, la conferencista reflexionó acerca de la igualdad en las cargas laborales y del hogar en cuanto a hombres y mujeres.

“Lo decimos hoy con propiedad, las mujeres salimos hoy al mercado laboral masivamente y somos las que llevamos también la carga de la casa. Hay avances, hoy hay compañeros que también colaboran y también ven la necesidad de trabajar en la casa”.

“Decimos en el mundo sindical, que las empresas perciban qué van a hacer con ese trabajador y esa trabajadora, que en la etapa productiva y reproductiva tienen familia y cómo hacen para dar una bonificación para que ese trabajador o trabajadora tiendan a quién se queda en casa con toda esa responsabilidad, mientras el otro sale a rendirle a la empresa, esa sería otra faceta de igualdad a trabajar con dignidad”, explicó Alzate.

Política de Estado

Para Ligia Alzate, directora del Departamento de la Mujer de la CUT, el manejo y abordaje de las inequidades en los distintos escenarios de interacción, debe afrontarse desde el marco de una política pública.

“¿Y cómo se articularía todo eso para que fuera una política de Estado? En la política pública. Tiene que haber en la política pública acciones afirmativas, que digan por ejemplo que si los dos compañeros salen a trabajar es importante que haya un rubro que compense esa salida, para que alguien se pueda quedar en la casa y se encargue del bienestar de un lugar dispuesto para recibir a un trabajador o trabajadora con dignidad”.

“Esas son las situaciones que hoy tendríamos que estar avanzando en un país como estos, que tiene mayor riqueza, mayor posibilidad de avanzar hacia la igualdad, pero que no lo hace precisamente por ahorrarse plata para unos pocos. Desde estos escenarios recogemos algunos elementos que nos llevan a plantear que son tantas las inequidades en muchos campos, que la equidad de género debe abordarse como política pública”, expresó.

Ligia Alzate, directora del Departamento de la Mujer de la CUT.

Fuente: LA NACIÓN, NEIVA 

Para mayor información:
http://www.lanacion.com.co/2013/02/25/%E2%80%98equidad-de-genero-debe-ser-politica-publica%E2%80%99/ 


 

En Colombia hay 750.000 trabajadores en el sector doméstico

13/05/2013 - Colombia

 

Solo el 33 % de las personas empleadas en el sector está cotiza a través del régimen contributivo. Foto: Archivo Portafolio.co

Aunque sigue generando un alto número de puestos de trabajo, la tendencia del empleo doméstico en el país es decreciente y también recluta una ‘tropa’ notoria de hombres.

Una estadística revelada por el Ministerio de Trabajo dice que son 753.333 trabajadores en el sector doméstico, de los cuales el 95 por ciento son mujeres (715.666) y el resto hombres (37.667). 

Sin embargo, advierte que a pesar de contribuir con 3,5 por ciento de las ocupaciones totales en el país, que son cerca de 21,5 millones, las condiciones laborales de los oficios domésticos son deficitarias, ya que solo 8 por ciento de las personas tiene un contrato escrito, mientras que el porcentaje restante tiene un convenio verbal. 

Y aunque el 88 por ciento de personas está afiliada o cotiza a la seguridad social, sólo el 33 por ciento lo hace a través del régimen contributivo. 

Otra muestra de la poca profundización de la formalización en el sector es que solo el 15 por ciento de personas cotizan a pensiones o se encuentran jubiladas, y el 5,5 por ciento están afiliadas a una caja de compensación familiar. 

Mintrabajo llama la atención de que a pesar de concentrarse en las personas mayores de 38 años, un 3 por ciento (22.600 personas) tienen entre 10 y 17 años, lo cual constituye trabajo infantil. 

Por ciudades, Montería presenta la mayor participación de ocupados como empleados domésticos, con 6,4 por ciento, seguida de Quibdó, Sincelejo y Pasto, ciudades con cerca de 5 por ciento cada una. 

El viceministro de Empleo y Pensiones, Mauricio Olivera, afirmó que a pesar de ser similar al resto, el trabajo doméstico suele desarrollarse en precarias condiciones laborales. 

El informe agrega que el 32 por ciento de estos trabajadores son jefes de hogar y el 3 por ciento cónyuges. 

Las bajas condiciones laborales de la población también se reflejan en el ingreso. En 2012, el 68 por ciento percibía menos de un salario mínimo mensual legal, con un promedio salarial aproximado de 478.800 pesos. 

El sistema de búsqueda de trabajo es el pedido a familiares, pero con el predominio de inestabilidad y bajas condiciones laborales. 

Dada la vulnerabilidad de estos colombianos, el Ministerio fomentará la afiliación a cajas de compensación. La idea es lograr que todos los que actualmente están afiliados a seguridad social en salud y pensiones, a través de la planilla integrada de liquidación de aportes (PILA), también lo hagan a una caja de compensación familiar de manera que puedan disfrutar de beneficios en recreación, deporte, formación y otros que ofrecen esas entidades. 

Fuente: Portafolio

Para mayor información:
http://www.portafolio.co/economia/trabajadores-sector-domestico-colombia


 

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