¿Cómo legislar con enfoque de género?

25/07/12 - Argentina 

 

¿Cómo transversalizar el enfoque de género en la tarea legislativa? A partir de esta pregunta, en la Guía Práctica para la incorporación del enfoque de género en el trabajo legislativo –realizada por Mariana Caminotti y Ana Laura Rodríguez Gustá, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) el Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) y la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID)- se realiza tanto un análisis de la ausencia actual de este enfoque en el parlamento como propuestas prácticas a futuro, considerando la experiencia que otros países de América Latina tienen en el tema. Brindamos un adelanto y la posibilidad de descargar el resumen ejecutivo de la Guía.

COMUNICAR IGUALDAD- Algunas de las ausencias de enfoque de género en la tarea legislativa actual señaladas en la Guía –en base a la composición de ambas cámaras parlamentarias entre 1993 y 2007- son:

Sobre un total de 45 comisiones permanentes de la Cámara Baja: 8 presentan una composición demográficamente femenina y 11 masculina.

Las compuestas mayoritariamente por mujeres se relacionan con asuntos culturalmente considerados femeninos. Un caso extremo es la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, donde prácticamente no ha habido presencia de legisladores.

En cambio, entre las comisiones integradas mayoritariamente por legisladores se encuentran buena parte de las responsables del tratamiento de asuntos económicos, presupuestarios y fiscales, consideradas “estratégicas”.

“Esta división entre ‘asuntos femeninos’ y ‘asuntos masculinos’ –señalan las autoras- tiende a generar valoraciones diferentes del quehacer parlamentario y segregación temática. Generalmente, los temas que se asocian con lo masculino y donde los hombres están sobrerrepresentados (como la economía) gozan de mayor prestigio. Esta jerarquización de temas establece desigualdades de poder y reconocimiento entre legisladoras y legisladores. Además, dificulta que los legisladores asuman mayor protagonismo en el tratamiento de problemáticas relacionadas con el cuidado, mientras obstaculiza la participación de las legisladoras en el debate de cuestione económicas, financieras y presupuestarias”.

“La noción de techo de cristal resalta que las disparidades de género no son producto de supuestas diferencias en las capacidades individuales de mujeres y hombres, sino de procesos de discriminación (directa o indirecta) que operan sobre las mujeres como grupo social”.

¿Qué implica adoptar la estrategia de transversalización de género en la labor legislativa?

Que se empleará este enfoque para la preparación, el análisis y la discusión del conjunto de las iniciativas legislativas.

Que se pondrá atención en la posible existencia de prácticas de discriminación y brechas de género en diferentes ámbitos sociales e institucionales.

Que la transversalización de género no estará confinada a una comisión específica, sino que formará parte del trabajo de las comisiones a cargo de debatir la asignación de recursos económicos y financieros, así como las referidas a temas de seguridad, defensa, medio ambiente, justicia, trabajo y previsión social, entre otras.

Que se invertirá tiempo, recursos y esfuerzos en capacitación para aplicar un análisis de impacto de género.

Fuente: Sandra Chaher en Comunicar Igualdad 

Para mayor información: http://www.comunicarigualdad.com.ar/como-legislar-con-enfoque-de-genero/ 


 

Apuntan a insertar la perspectiva de género en las agendas de empresas

30/05/2012 - Argentina 

 

Fuente: Agencia Fe

La primera reunión de la Comisión Tripartita de Igualdad de Trabajo y Oportunidades en el mundo laboral (CTIO) del Nodo Santa Fe tuvo lugar en la sede del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en la ciudad capital. El objetivo del encuentro fue comenzar a trabajar desde la perspectiva del género aspectos relacionados al mundo del trabajo.

Participaron la subsecretaria de Coordinación para el Trabajo Decente, Nidia Goncebat, la directora provincial de Políticas de Género, Mirian Urgorri, la directora provincial de Políticas de Género, Mercedes Martorel, Marta Fassino (Área Mujer de la Municipalidad de Santa Fe) y Estela Vallejos (INADI Santa Fe). Estuvieron presentes además representantes de la Fundación Gemina, Les Madres, Grupo de Diversidad de la Juventud Socialista, Palabras, ATSA, CGT Santa Fe, AMSAFE – CTA Provincial, La Casa de la Mujer de Coronda, UPCN Santa Fe y MISER Santa Fe.

Sobre la temática abordada, Goncebat precisó: “Se apunta a insertar la perspectiva de género en las agendas de empresas y en la Responsabilidad Social Empresaria, y al fortalecimiento de cooperativas que tomen la problemática de género; legislación, salud y el análisis de acciones concretas vinculadas a los objetivos de la CTIO nacional son otros temas que están en agenda”.

Durante la reunión, la funcionaria dio a conocer la creación del “Observatorio Laboral”, en el ámbito del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que aportará datos relevantes de toda la provincia, que beneficiarán el desarrollo de las acciones y estrategias que se vayan implementando, incluyendo las de la Comisión Tripartita.

"El diálogo social es la principal herramienta para el desarrollo de estrategias y acciones en el marco de la Agenda Provincial de Trabajo Decente. Un ejemplo concreto de ello es el de la Comisión de la Construcción, desde donde se establecieron estrategias de prevención, que luego se tradujeron en acciones concretas en relación a la higiene y seguridad laboral, que gravitaron satisfactoriamente en la sociedad”, destacó Goncebat.

AGENDA DE ACTIVIDADES

Durante el desarrollo del encuentro se acordó la realización de una agenda acotada para concretar acciones en lo que resta del año. El desarrollo de actividades de sensibilización, de acciones para alcanzar la igualdad de oportunidades en el marco salarial, la capacitación, la aplicación de la Ley Integral de Protección de la Mujer, las cooperativas de autogestión laboral fueron algunos de los temas abordados.

Finalmente se acordó que cada organismo o entidad elaborará estrategias de acción para poner en consideración de la Comisión, espacio desde el cual se definirá un cronograma en orden de prioridades y de tiempo para su concreción. Se prevé, además, que la CTIO se reúna de forma mensual.

COMISIONES DE TRABAJO DECENTE

El 5 de marzo de 2008, el gobierno de la provincia suscribió con la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina un Memorando de Entendimiento para la elaboración e implementación de una Agenda Provincial de Trabajo Decente en Santa Fe.

En el mismo acto se pusieron en funciones tres órganos de participación, representativos e integrativos del ámbito público y privado: la Comisión Tripartita para el Trabajo Decente (ocupándose centralmente de la calidad del trabajo en cuanto a registración, salud y seguridad en el trabajo, ocupándose de los sectores dedicados a los servicios, construcción e industria); la Comisión Cuatripartita e Interinstitucional para la Erradicación del Trabajo Infantil -COPRETI- y la Comisión Cuatripartita e Interinstitucional para la Igualdad de Trato y Oportunidades en el Mundo Laboral, CTIO Provincial (ocupándose de los aspectos de género, edad, discapacidad y poblaciones originarias), creadas por el Decreto 510/08 en jurisdicción del Ministerio de Trabajo de la provincia.

Para mayor información: http://www.agenciafe.com/noticias/val/180033/apuntan-a-insertar-la-perspectiva-de-g%C3%A9nero-en-las-agendas-de-empresas--.html 


 

Cuidar es trabajar 

07/05/2012 - Argentina 

 

Por Sonia Santoro 

“Las principales responsables de cuidar son las madres”: el 76 por ciento de los casos se encarga del cuidado y en el 50 por ciento de los casos lo hacen de manera exclusiva. El dato se desprende del estudio de opinión “La organización del cuidado en el área metropolitana de Buenos Aires”, realizado entre julio y agosto de 2011, con 804 entrevistas a mujeres y varones, por MBC Mori Consultores.

El estudio indicó además que “las tareas de cuidado recaen en mucha menor medida en los padres (22 por ciento) y en otras personas mayores de edad, ya sea que vivan o no en el hogar de referencia (18 y 10 por ciento, respectivamente). En ambos casos se trata mayoritariamente de abuelas y, en menor medida, de hermanos/as y tías. Sólo el 5 por ciento de los hogares relevados contrata personal para el cuidado de los niños. En el 3,3 por ciento de los casos se trata de la misma persona contratada para las tareas domésticas (limpieza, cocina)”. 

El estudio es parte del trabajo “De eso no se habla: el cuidado en la agenda pública. Estudio de opinión sobre la organización del cuidado”, del Equipo Interdisciplinario de Justicia y Género, en el que se le da visibilidad al problema que intenta subsanar la reforma al Código Civil en relación con la distribución equitativa de tareas y cuidados en las familias. El equipo de investigación estuvo integrado por Natalia Gherardi, Laura Pautassi y Carla Zibecchi. 

Si bien la investigación reconoce que en los últimos años los varones participan más en el cuidado de hijos e hijas, dice que lo hacen principalmente “en aquellas tareas vinculadas con el espacio público (llevarlos a la escuela, al médico, realizar paseos)” y “no con aquellas que deben efectuarse en el interior del hogar”. “En concordancia con tal fenómeno, se observa que en las últimas tres décadas poco ha variado el compromiso de los padres varones en las tareas domésticas del hogar”, plantea. Allí se define al cuidado como un trabajo “porque implica tiempo, desgaste de energía y genera valor”. “Es precisamente el trabajo de cuidar a otros el que permite la reproducción de la fuerza de trabajo que necesita la sociedad capitalista. De allí se deriva su relevancia no sólo social sino también económica”, dicen. Sin embargo, no se trata de cualquier trabajo, tiene características particulares, como: “Son intergeneracionales, esto es, se cuida a las personas en los extremos de su vida: cuidado a niños/as y a adultos mayores”. “También hay un componente ideológico y moral. Existen formas de cuidado que son valoradas en determinados momentos por la sociedad y que representan ‘modelos’ de buenas prácticas de cuidado. Por ejemplo, las recomendaciones de médicos pediatras en relación con el cuidado de los hijos o el momento que se considera adecuado que un niño o niña ingrese al sistema educativo.” En este sentido, “existe la creencia extendida –y errónea– de que las mujeres están naturalmente mejor dotadas para llevar adelante estas tareas de cuidado, en sus roles de madres y/o abuelas”. 

Diversas investigaciones de la región plantean que la necesidad de distribuir tareas puertas adentro debe ser acompañada por una fuerte participación del Estado, otorgando servicios de cuidado de manera universal, y también de las empresas, con diversas políticas que fomenten lo que se llama la “conciliación trabajo-familia”. Sin embargo, ésta es una prioridad que todavía no está visibilizada como tal por los distintos actores. 

Según la investigación “De eso no se habla”, las consecuencias están a la vista: 
- “El proceso de envejecimiento de la población y la ausencia de políticas específicas al cuidado parecen pronosticar un contexto poco promisorio donde la carga del trabajo continuará siendo exclusiva responsabilidad de las familias y, dentro de ellas, de las mujeres. Lo cual produce frecuentemente que la mujer de escasos recursos no se inserte en el mercado laboral o tenga una trayectoria laboral intermitente y precaria (Zibecchi, 2010).” 
- Es importante que exista una distribución más igualitaria del tiempo entre las personas y esto se vincula íntimamente con la distribución de la carga de cuidado y trabajo doméstico no remunerado. Ambos tipos de trabajo consumen tiempo que no puede dedicarse a otras actividades, como el trabajo en el mercado laboral, cuidado de sí mismo (autocuidado), el ocio, la participación política, entre otras actividades socialmente muy relevantes. Como destaca la Cepal: “El tiempo es, en última instancia, el recurso escaso por excelencia”. 
- “Se ha demostrado que la ausencia de políticas de conciliación conlleva a que las personas sean menos productivas en su trabajo y/o exista una subutilización de la fuerza de trabajo femenina (Rodríguez Enríquez, 2009).” 
- “Finalmente, una distribución desigual del cuidado limita y condiciona las oportunidades sociales de las mujeres, en especial su autonomía económica.” 

En ese sentido, el 28 por ciento de las mujeres ocupadas de América latina y el Caribe lo están a tiempo parcial, frente a un 16 por ciento de los hombres ocupados, según indica el informe “¿Qué Estado para qué igualdad? XI Conferencia Regional sobre la mujer en América latina y el Caribe, Brasilia, 13 a 16 de julio de 2010”, de la Secretaría de Políticas para as mulheres, Comisión Económica para América Latina (Cepal), Naciones Unidas. 

Además, la región cuenta con una alta informalidad y las mujeres son las que más trabajan en empleos precarios. En América latina y el Caribe más del 50 por ciento de las mujeres trabaja sin registro en los circuitos legales, según “Trabajo y Familia: hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social”, de la OIT y el PNUD.


 

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