El perfil de la empleada de hogar en Guadalajara: Latinoamericana, con papeles y con nivel cultural medio-alto

30/03/2011 - México

 

Se presenta el estudio del observatorio Opasi sobre las trabajadoras del hogar, un colectivo 'invisible' y desrregularizado. La mayoría de las encuestadas tiene entre 25 y 44 años, lleva años en España y no se dedicaba al servicio doméstico en su país de origen 

GUADALAJARA 

Mujer, latinoamericana o rumana, con entre 25 y 44 años de edad y de nivel-cultural medio-alto. Este es el perfil de las personas dedicadas al servicio doméstico en la provincia de Guadalajara según el diagnóstico presentado este miércoles por el observatorio Opegu, y realizado a través de Accem, ONG católica dedicada a la migración. Sus resultados son objeto de estudio en una jornada que se desarrolla en el Centro Cultural Ibercaja de la capital, y que ha sido inaugurada por el alcalde de Guadalajara, Antonio Román, la subdelegada de Gobierno, Araceli Muñoz y el consejero de Salud y Bienestar Social, Fernando Lamata. La jornada lleva por título "Cuidan, nos cuidan, ¿las cuidamos?" y pretende hacer una reflexión sobre su situación. 

Según los datos hechos públicos, obtenidos a través de 200 encuestas a trabajadoras del hogar en la provincia, se trata de un sector muy feminizado, pues más del 92 por ciento de las personas que ejercen este trabajo son mujeres. Más del 60 por ciento de trabajadoras del hogar se encuentran en el rango entre 25 y 44 años. Es un sector al que se incorporan personas adultas y tiene escasa presencia de jóvenes. Seis de cada diez personas encuestadas afirma que este trabajo es fundamental para el sustento económico de su familia. 

Un dato curiosos es que tres cuartas partes de los encuestados poseen un nivel cultural medio alto: Cerca de un 60 por ciento con secundaria o formación profesional y más del 10 por ciento de universitarios. En cuanto a la procedencia, casi la mitad de las encuestadas nacieron en Latinoamérica, y cerca del 20 por ciento en Rumanía. El magrebí es el tercer colectivo, con más del 10 por ciento, un dato que contrasta por su bajo porcentaje en relación con el número destacado de estas nacionalidades en Guadalajara. 

Una de cada tres personas lleva trabajando en esta ocupación más de tres años, y según el estudio "lo que puede ser concebido en las expectativas migratorias como un trabajo 'de paso' se convierte en algo más permanente, sobre todo acentuado por la crisis socioeconómica actual". Otro dato para la reflexión: el 86 por ciento tiene permiso de residencia, frente a un 14 por ciento sin documentación, un porcentaje calificado coo de "infra-representación", que puede ser debida "a la no visibilidad de las personas que carecen de documentación para trabajar". 

El 90 por ciento de las personas encuestadas no habían tenido relación con esta actividad en sus países de origen, lo que tiene relación con su nivel educativo. En cambio, en España, más de la mitad de las encuestadas sólo han encontrado empleo como trabajadores del hogar. "Una vez que se encuentran en esta situación, les resulta difícil salir, porque se trata de un trabajo no reconocido o invisible socialmente, desarrollado por mujeres inmigrantes, lo que impide muchas veces su empoderamiento", es una de las conclusiones del estudio. 

Por horas y dadas de alta 

Además, casi cuatro de cada diez encuestadas (38 por ciento) no cotiza ningún tipo de régimen de la Seguridad Social y de las que lo hacen, son más las que están dadas de alta en el Régimen General. Un 85 por ciento afirma no conocer el Régimen Especial de Empleadas de hogar. Una de cada dos personas dedicadas a esta actividad trabaja por horas, y una de cada cuatro lo hace en régimen de "interna". La mitad de las encuestadas cobra entre 6 y ocho euros a la hora, aunque también hay un 36 por ciento que percibe entre 8 y 10 euros. Las internas reciben al mes entre 500 y 750 euros por jornada completa, al menos en esa antidad está el 67 por ciento de ellas. 

Uno de los datos más negativos es que la mitad de los encuestados afirman haber sufrido algún tipo de agresión en su trabajo, tales como abusos de poder (22 por ciento), gritos e insultos (18 por ciento), acusaciones falsas (16 por ciento) o comentarios racistas (16 por ciento). 

Braulio Carlés, responsable de Accem en Castilla-La Mancha, ha destacado el nivel intelectual alto de nuestro servicio doméstico y la presencia casi total de mujeres, que "son en muchos casos las que están aportando los recursos a la familia". Además de recordar que se cumple el décimo aniversario de los observatorios de la inmigración, Opegu y Opasi, Carlés aseguró que los datos hoy conocidos hacen pensar que "hay que trabjar mucho más por dignificar el servicio doméstico". 

La visión de las autoridades 

El consejero de Salud y Bienestar Social, participante en la inauguración, ha expuesto que si hace años muchas personas de la provincia emigraban a otras provincias y países a trabajar, "hoy el fenómeno ha sido revertido y son muchas las personas que vienen a trabajar a Guadalajara y a Castilla-La Mancha". Recordó que estas personas "están aportando calidad de vida a la familia que está siendo atendida y para nosotros son un valor muy importante" porque transmiten, no sólo un servicio, "están transmitiendo afecto, están generando cultura". 

La subdelegada de Gobierno, Araceli Martínez, expuso que estudios como el realizado nos invitan a aportar ideas para la mejora de la situación de un colectivo muy importante, en el que se ha avanzado en la regularización de la situación, pero que el objetivo es llegar a una situación en la que todos los trabajadores entren en el Régimen de la Seguridad Social. Y recordó que aunque muchas de estas personas hacen este trabajo porque no encuentran otra alternativa, "si no lo estuvieran haciendo estaríamos dejando en descubierto una parte de un trabajo social absolutamente necesario". 

Por último, el alcalde de Guadalajara, Antonio Román, apuntó tres líneas de trabajo en las que la sociedad debe avanzar: clarificar los derechos de los trabajadores del hogar, porque son un colectivo tremendamente vulnerable; la regularización de la situación contractual entre empleado y empleador, que ahora se hace en casos excepcionales; y en conceder derechos a los que pierden el empleo para que puedan percibir una prestación. 

Autor: C.B. 

Para mayor información:
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