Gobierno promueve iniciativa para certificar empresas que reduzcan brecha laboral por género

02/09/2013 - Honduras

 

Tegucigalpa Septiembre 2 de 2013.- Mientras el 85.8% de los hombres entre 15 y 64 años de edad forman parte de la población económicamente activa (PEA), solo el 47.8% de las mujeres en este rango de edad, están incorporadas en el mercado de trabajo.

La Encuesta Permanente de Hogares del 2009, muestra también que un 56 % de las mujeres trabajan por cuenta propia, lo cual está muy relacionado con el sector informal. Entre los hombres este porcentaje es de 48 %; ocho puntos porcentuales menos que las mujeres. 

Frente a estas inequidades de género, el Gobierno a través del INAM, con el apoyo de ONU Mujeres; el gobierno de México y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lanzaron recientemente el Sistema de Gestión de Equidad Género de Honduras (SGEG-H), un conjunto de procedimientos y medidas asumidas por organizaciones públicas y privadas, para reducir la brecha de género en el ámbito laboral. 

La ministra de la presidencia, María Antonieta de Bográn, expresó que aunque todavía falta camino por recorrer, el país avanza en su lucha por reconocer el derecho de la mujer como persona y protagonista en la construcción de los pueblos y recalcó que hoy es muy visible el papel de la mujer en todos los campos, en especial en educación, destacándose además como impulsora en muchas asociaciones productivas y numerosos emprendimientos económicos. 

Por su parte, la ministra del Instituto Nacional de la Mujer (INAM), María Antonieta Botto Handal, calificó como histórica la puesta en marcha del proyecto SGEG-H, porque será un mecanismo básico para que desde las organizaciones privadas públicas y de desarrollo social, se contribuya a reducir la discriminación hacia mujer en el ámbito laboral. 

El SGEG-H busca asimismo incrementar la presencia femenina en cargos de decisión y fomentar una mayor igualdad en el uso del tiempo de hombres y mujeres, entre otros beneficios. 

Las inequidades no solo tienen que ver con las ocupaciones de las mujeres, las que frecuentemente se descalifican como el peyorativo de ser ocupaciones femeninas; también se presentan inequidades en lo salarial, sobre todo en aquellos casos en que a iguales niveles de educación o capacitación en un trabajo, las mujeres reciben una remuneración menor que los hombres, expresó Vincenzo Placco, oficial del PNUD. 

El evento estuvo presidido por María Antonieta Guillen de Bográn, designada presidencial; María Antonieta Botto, ministra del INAM, Rosibel Gómez, coordinadora de ONU Mujeres; José Trinidad García, jefe canciller de la embajada de México y Vincenzo Placco oficial del PNUD. 

Fuente: PNUD Honduras

Para mayor información: 
http://www.hn.undp.org/content/honduras/es/home/presscenter/articles/2013/09/02/gobierno-promueve-iniciativa-para-certificar-empresas-que-reduzcan-brecha-laboral-por-g-nero-/


 

20 mil niñas trabajan como domésticas

16/01/12 - Honduras 

 

Las niñas que laboran como empleadas domésticas en casas particulares trabajan a veces de 5:00 de la mañana a 9:00 de la noche.

TEGUCIGALPA.- En Honduras hay un mundo invisible donde se trabaja de 16 a 20 horas diarias, no se firman contratos de trabajo, ni existe el salario mínimo. En esta dimensión laboral están atrapadas unas 20 mil niñas que, según datos de Casa Alianza, se ganan la vida como empleadas domésticas en casas particulares. 

“Cuando llegué me llevaron a un cuartito donde había un montón de cosas viejas, juguetes, cajas, libros, y la patrona me dijo: ‘aquí vas a dormir’. Al rato vi que a la par de mi cama había una canasta con una almohada… Ahí también dormía el perro”, cuenta Shirley, de 15 años. Su respiración se escucha en el teléfono, también el llanto de un bebé y el ladrido de un perro. Está sola en una vivienda capitalina en la que trabaja como empleada doméstica. “Al plato para que yo coma le pusieron una seña con marcador y la patrona me quedó viendo bien feo una vez que me senté en los sillones de la sala”, relata Shirley, en voz baja, temiendo que su jefa pueda llegar de un momento a otro.
Lavar y planchar ropa, cocinar, barrer y trapear pisos, asear inodoros, cuidar niños, ancianos o discapacitados, bañar perros, hacer compras y cargar bolsas son solo algunas de las innumerables tareas que a diario hace Shirley. 
Igual les ocurre a miles de sus colegas adolescentes, de 13 a 15 años, cuyo salario promedio oscila entre los 700 y 1,500 lempiras mensuales. 

UN TRABAJO ILEGAL 

El director de la Organización No Gubernamental de apoyo a la niñez en riesgo social, Casa Alianza, Manuel Capellín, manifiesta que estas chicas “trabajan sin un contrato, sin un seguro y en condiciones precarias; son las que se levantan primero para preparar comida y son las últimas que se acuestan a dormir. No van a la escuela”. 


Las adolescentes provienen por lo general de zonas rurales de los departamentos de El Paraíso, Intibucá, Lempira, Olancho, Choluteca y Francisco Morazán. 

“Lo que ganan estas niñas son salarios inferiores a los 2,000 lempiras, menos de una tercera parte del salario mínimo, pero la justificación que dan los patronos es que también les dan casa y comida”. 
Una investigación realizada por Casa Alianza y el proyecto Reyes Irene Valenzuela revela que las muchachas en oficios domésticos trabajan de 5:00 de la mañana a 9:00 de la noche, de lunes a sábado. 
“La mayoría de estas menores tiene de 12 a 17 años. En la investigación de campo que hicimos, vimos que los salarios que se dan a estas niñas y al resto de los niños trabajadores son inadecuados”, lamenta Capellín. “No hay contratos, ni una tabla que regule sus salarios y que especifique qué porcentaje del salario mínimo les corresponde, ya que este trabajo es ilegal, está prohibido en Honduras”, agrega el entrevistado. 

CIPOTAS POBRES 

El documento “El trabajo infantil en Honduras”, publicado por Casa Alianza y el proyecto Reyes Irene Valenzuela de la organización Kinder Not Hilfe (KNH), en octubre del 2011, indica que la mayoría de empleadas domésticas comienza a trabajar desde los 12 años, por lo que abandonan sus estudios para atender los oficios caseros. 
Las adolescentes provienen por lo general de zonas rurales de los departamentos de El Paraíso, Intibucá, Lempira, Olancho, Choluteca y Francisco Morazán. 
En el caso de las capitalinas, son adolescentes que viven en las colonias más pobres de la ciudad como Nueva Suyapa, Los Pinos, Villanueva, Mary Flores y El Carrizal. 


El salario de las adolescentes de 13 a 15 años oscila entre los 700 y 1,500 lempiras mensuales.

“Es muy común escuchar que las madres de la ciudad hagan este tipo de comentario: “a ver si consigo una cipota para que me ayude con los niños” y hay familias que dicen: “llévese a la niña para que trabaje con usted”, expresa el director de Casa Alianza. “Las principales quejas de las menores en cuanto a su trabajo se centran en las largas jornadas de trabajo que desarrollan, los bajos salarios que reciben y el hecho de no poder parar de trabajar cuando se enferman. Se sienten incomprendidas, solas y con la creencia de estar perdiendo la oportunidad para formarse y estudiar”, señala el informe de Casa Alianza y KNH. El abuso sexual, físico y sobrecarga de trabajo son algunos de los flagelos que a veces se cometen en contra de estas pequeñas, apunta Capellín, quien a su vez enfatiza en que no se puede generalizar, ya que hay hogares donde se les respetan sus derechos y se les apoya para que continúen sus estudios. “Hemos tenido casos de niñas que han sido violadas por miembros de la familia para la que trabajan. Las leyes en el país son muy claras, se necesita un permiso de los padres y uno de la Secretaría de Trabajo para que los niños puedan trabajar”, enfatiza Capellín. 

PERMISOS DE TRABAJO 

El artículo 6 del Reglamento sobre Trabajo Infantil en Honduras señala que “tienen capacidad para celebrar el contrato individual de trabajo las personas que hayan cumplido catorce (14) años de edad, con la autorización de la Secretaría de Estado en los Despachos de Trabajo y Seguridad Social”. El año pasado, en los meses de noviembre y diciembre, 415 menores de edad acudieron a la Secretaría para solicitar un permiso de trabajo, de los cuales solamente 50 se incorporaron al mercado laboral, gozando de todos sus derechos. 


Manuel Capellín

Sin embargo, hay áreas en las que se prohíbe emplear a niños como por ejemplo el transporte, la construcción, en las coheterías, moluscos y el campo doméstico, considerado una de las peores formas de trabajo infantil. 
La directora de Previsión Social de la Secretaría de Trabajo, Elsa Ramírez, manifiesta que “hay muchísimas niñas del sector rural trabajando en servicios domésticos en la ciudad”. 
Sin embargo, “como Secretaría tenemos limitantes porque no estamos facultados para ingresar a las casas particulares e inspeccionar las condiciones en las que laboran estas muchachas”. 
Según Ramírez, “este es un trabajo esclavizador, separa a las niñas de sus padres y no les queda tiempo para estudiar”. 
El Reglamento sobre Trabajo Infantil cataloga como actividades con exposición a riesgos psicosociales para personas menores de 18 años, las que implican “responsabilidad en el cuidado de personas, animales, objetos materiales y propiedades”. 
También se definen como peligrosas aquellas actividades laborales en condiciones de aislamiento y/o separación de la familia o grupo habitual de relaciones, por emplearse en cualquier tipo de empresa y hogares de terceros. 


Elsa Ramírez

Lamentablemente, esas condiciones de riesgo caracterizan el trabajo doméstico desempeñado por las chiquillas.
Y aunque los empleadores de estas menores podrían ser sancionados con multas de 20 mil a 25 mil lempiras, por infringir la ley, hasta la fecha resulta difícil comprobar que una niña, en efecto, ha sido contratada para labores domésticas en una vivienda. 
Ramírez comenta que “obviamente, nadie va a admitir que tiene en su casa a una niña como trabajadora doméstica, si no que dirán que la niña ayuda en los quehaceres porque la están apoyando en sus estudios”. 
Gracias a 20 mil niñas trabajadoras domésticas, miles de mujeres tienen tiempo para concluir sus estudios universitarios o trabajar. 
Sin embargo, el valor de esta oportunidad, por lo visto, no vale más de 2,000 lempiras, que son los que se les pagan a estas niñas capaces de convertirse en barrenderas, cocineras, lavanderas, niñeras, sirvientas y conserjes. 


REGLAMENTO

Reglamento sobre Trabajo Infantil en Honduras:

Artículo 6: Tienen capacidad para celebrar el contrato individual de trabajo las personas que hayan cumplido catorce (14) años de edad con la autorización de la Secretaría de Estado en los Despachos de Trabajo y Seguridad Social. 

Artículo 7: La duración máxima de la jornada de trabajo de los (las) adolescentes estará sujeta a las reglas siguientes: 
a.- El mayor de catorce (14) años y menor de dieciséis (16) años solo podrá realizar trabajos en jornadas que no excedan de seis (6) horas diarias; y,
b.-El mayor de dieciséis (16) años y menor de dieciocho (18) años solo podrá realizar trabajos en jornadas que no excedan de seis (6) horas diarias; y,
c.- Queda prohibido el trabajo nocturno para toda persona adolescente. No obstante, los mayores de dieciséis (16) años y menores de dieciocho (18) podrán ser autorizados para trabajar hasta las ocho (8) de la noche siempre que con ello no se afecte su asistencia regular a un centro docente ni se cause perjuicio a su salud física y moral. 


Fuente: La tribuna
Para mayor información: http://www.latribuna.hn/2012/01/16/20-mil-ninas-trabajan-como-domesticas/ 


 

ONU Mujeres promueve el fortalecimiento de capacidades en presupuestos con enfoque de género en las Municipalidades de Honduras

Agosto 2011 - Honduras 

 

El 22 y 23 de agosto se realizó el taller “fortaleciendo las capacidades técnicas tras la adaptación y aplicación de la metodología IPPEG en 41 Municipalidades de Honduras”. El evento se organizó entre la Asociación de Organismos No Gubernamentales de Honduras “ASONOG” y la Entidad de naciones unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres “ONU Mujeres”, bajo el convenio entre ambas instancias que tiene por objetivo central adaptar e implementar el Índice de Procesos Presupuestarios con Enfoque de Género (IPPEG) [1] en el contexto local de Honduras. 

En el taller se socializaron los principales resultados, tras la aplicación del IPPEG en 41 municipios de la región occidental a través del levantamiento de 122 encuestas a diferentes actores [2] que se vinculan al proceso presupuestario en los Municipios que fueron tomados como muestra en el análisis. 

En el evento participaron personal directivo, coordinador y técnico de la ASONOG y, de parte de ONU Mujeres, estuvieron presentes Maritza Perdomo, Coordinadora del Proyecto de Presupuestos Sensibles al género en Honduras y Margarita Ozonas, Oficial de Programas de la oficina de México, Centroamérica, República Dominicana y Cuba, quien además es la autora de la metodología IPPEG y asesora en el proceso de adaptación del mismo al contexto local en Honduras. 

Fueron de igual forma invitados y asistieron al taller, diferentes actores, políticos/as y funcionarios/as de los Municipios donde se aplicó el IPPEG. También representantes de instituciones e instancias aliadas en el proceso implementado, entre ellas: El Espacio Regional de Occidente, Hermandad de Honduras, Comisionado Regional de los Derechos Humanos, la Agencia de Desarrollo Estratégico Local de Santa Rosa de Copán, Municipalidad de Santa Rosa de Copán y el Centro de la Mujer Copaneca. 
Durante el evento se realizaron presentaciones conceptuales y se realizaron análisis sobre los presupuestos con enfoque de género, en el marco de los procesos de gobernabilidad impulsados en los municipios de la región y el aporte de los PEG/PSG como herramientas dentro de los procesos de desarrollo local para concretar las políticas y acciones afirmativas en pro de la equidad de género. En este espacio participaron las señoras Concepción Aguilar, en representación de ASONOG, Belmar Perez, desde el Espacio Regional de Occidente y Maritza Perdomo. 

Margarita Ozonas compartió el marco de referencia teórico del IPPEG y socializó los pasos para el proceso de implementación en Honduras. 

La presentación de los resultados estuvo a cargo de Carlos Hernández y Yamileth Bueso, parte del equipo regional del Programa de Participación Ciudadana (PPC) de la ASONOG, quienes han sido el personal técnico de apoyo directo al proceso implementado en Honduras. Ambos presentaron, en primer lugar las características de la muestra seleccionada para el análisis, luego los resultados del análisis simple sugerido metodológicamente en los procesos de implementación del IPPEG[3] y finalmente el análisis de las variables del IPPEG, que permiten la aproximación a las capacidades institucionales e individuales dentro de los Municipios. Esto último se realizó a nivel regional, tomando como muestra representativa los 41 Municipios analizados, luego se bajó el análisis a nivel de departamentos, Lempira, Ocotepeque y Copán[4], y finalmente un comparativo entre el comportamiento de las variables en los tres Departamentos. 

Estos resultados, el primer día, fueron socializados ante el personal técnico del programa PPC, que trabaja en las Mancomunidades de Municipios[5], esto permitió, realizar una valoración cualitativa, sobre las capacidades institucionales e individuales, identificadas tras la aplicación y análisis estadístico del IPPEG. Se realizó el análisis a nivel de Mancomunidades de Municipios, tras un ejercicio práctico realizado por los Técnicos, donde pudieron hacer el análisis simple de los resultados a nivel de una Mancomunidad por Departamento, escogida previamente por el equipo regional del PPC/ASONOG, los análisis de variables y una valoración cualitativa de las capacidades individuales e institucionales. Como producto de este ejercicio, se identificaron, en por los menos tres Mancomunidades de Municipios, buenas prácticas sobre presupuestos con enfoque de género (PEG) y las principales capacidades a fortalecer. 

El segundo día se realizó la presentación de resultados ante los actores locales, la información generó un debate enriquecedor sobre el comportamiento de las variables que afectan el IPPEG en los diferentes departamentos. Para los actores conocer estos resultados, les permitió además comprender de una forma clara los elementos que afectan los procesos presupuestarios a nivel local, se realizaron aportes interesantes sobre los resultados y valoraciones cualitativas acerca de la voluntad política, las capacidades, las herramientas para PEG y la demanda de un acompañamiento para fortalecer los proceso PEG. 

De la jornada con actores locales, se obtuvieron insumos valiosos para la identificación de buenas prácticas en los Municipios alrededor de los procesos presupuestarios con enfoque de género. Todas las personas participantes pudieron compartir sus conocimientos, saberes y/o experiencias alrededor de temas como políticas locales sobre PEG, espacios y herramientas formativas, mecanismos de participación entre otros. De las participaciones se identificaron las buenas prácticas y, aquellas seleccionadas, fueron compartidas ante todas las personas participantes. 

Como cierre del taller, se tomaron, entre ASONOG y ONU Mujeres, algunos acuerdos y compromisos para el seguimiento de este proceso, entre ellos: elaborar resumen sobre las buenas prácticas identificadas para la publicación, promover la gestión del conocimiento sobre PEG en la región, elaboración de la sistematización de este proceso y el diagnostico de capacidades municipales en PEG con la línea base que arroja la información estadística del IPPEG más otra información cualitativa extraída en el marco del taller y finalmente, la devolución de los resultados a nivel de Mancomunidades de Municipios. 

Para el cumplimiento de estos compromisos, se continúa bajo convenio, y el equipo regional de PPC/ASONOG junto con la coordinación del proyecto PEG de ONU Mujeres con sede en Santa Rosa de Copán continúa trabajando con la asesoría de Margarita Ozonas, autora de la metodología del Índice de Procesos Presupuestarios con Enfoque de Género. 

“En torno a los procesos presupuestarios participativo con enfoque de género han existido muchas preguntas entre los actores locales: ¿Qué tengo que hacer? ¿A qué departamento municipal le toca? ¿Qué necesitamos como municipalidad para implementarlo? 
¿El personal está listo? , muchas de estas preguntas han encontrado respuesta, tras la aplicación del IPPEG en 41 municipios de Honduras, permite que los actores gubernamentales, técnicos conozcan cuales son las áreas, acciones u espacios que deben fortalecer para la implementación de procesos presupuestarios con enfoque de género”. 

Carlos Hernández 
Facilitador Equipo Regional Programa de Participación Ciudadana ASONOG. 

 

Más información sobre proceso y resultado tras implementación del IPPEG en Honduras, contactar a: 

Margarita Ozonas
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Oficial Programas ONU Mujeres México DF. 

Carlos Hernández
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Equipo Regional PPG/ASONOG Santa Rosa 

Maritza Perdomo
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Coordinadora PSG ONU Mujeres-Santa Rosa de Copán 


Referecias: 

[1] El IPPEG es un índice que mide el grado de existencia de las condiciones y disposiciones de un conjunto representativo de municipalidades de un país, en términos de capacidades físicas y humanas necesarias para desarrollar de una manera sostenible procesos presupuestarios con enfoque de género. 
[2] 59 por ciento de las personas entrevistadas, ocupan un cargo político y el restante 41 por ciento son funcionarios/as vinculadas al proceso de planificación o presupuesto municipal. 
[3] El análisis simple consiste en las frecuencias y respuestas promedio de las preguntas que componen las variables, tangible e intangible, dentro del IPPEG. 
[4] Los tres departamentos que comprenden la región occidental de Honduras. 
[5] Estructuras organizativas de segundo nivel, que aglutina a dos o más Municipios, que comparten intereses para promover procesos de desarrollo microregional. Tienen respaldo legal en el Art. 22 de la Ley de Municipalidades.